SECUENCIA SÍSMICA SIN PRECEDENTES EN EL GOLFO DE CALIFORNIA
En enero de 2024 inició una serie de eventos sísmicos en la Cuenca Carmen, localizada en el Golfo de California, a aproximadamente 70 km al NE de la ciudad de Loreto, Baja California Sur. Esta secuencia es la mejor registrada debido a la cobertura de estaciones sísmicas en las costas del Golfo de California. La actividad sísmica está constreñida dentro de las fallas transformantes Carmen y Farallón, dentro de los límites de cuenca pull-apart Carmen. La detección y las localizaciones iniciales se vieron afectadas por la limitada cobertura acimutal de estaciones sísmicas en la región y la ausencia de sismómetros de piso marino.
Usando algoritmos de inteligencia artificial para la detección y el picado de fases, se han registrado y localizado más de dos mil eventos, principalmente ubicados en la cuenca Carmen, que se asocian con el movimiento tectónico de la zona de expansión en el Golfo de California. Al presente, la secuencia incluye un sismo M 5.6 ocurrido el 18 de abril de 2024 y 16 sismos con magnitudes entre 4.4 y 5.3. Los mecanismos focales que se obtuvieron de la inversión del tensor de momento para los eventos más grandes muestran mecanismos normales y transformantes que concuerdan con la tectónica activa de la zona.
Un aspecto notable es la detección de sismos repetidores, reconocidos por su semejanza en las formas de onda, lo que implica la posibilidad de que estén ocurriendo diferentes fenómenos geológicos, como movimientos magmáticos y deformación cortical somera, vinculados al límite transformante de la región. Además, mediante procesos de relocalización, hemos logrado una mejor definición de algunas estructuras geológicas como la geometría de las principales fallas y la cuenca.
Por otro lado, implementado correlaciones cruzadas de ruido sísmico (CCRS) entre dos estaciones, cuya trayectoria atraviesa la cuenca Carmen, se obtuvo un modelo de velocidades más preciso para la cuenca. Con esto se optimizaron tanto las localizaciones iniciales como las relocalizaciones realizadas. Además, usando las CCRS, se observaron cambios relativos de la velocidad de propagación en el medio que coinciden con los periodos de mayor actividad sísmica, lo que podría estar relacionado con movimientos de fluidos subterráneos en la zona.