CARACTERÍSTICAS SÍSMICAS ANISÓTROPAS EN EL VALLE DE MÉXICO
Dado que el Valle de México (VM), en donde se ubica la Ciudad de México (CDMX), representa una zona geológica y estructuralmente compleja que ha sido afectada por numerosos sismos locales y regionales, se lleva a cabo un estudio de anisotropía sísmica en la zona a partir del análisis de 814 microsismos locales registrados en un periodo que va de 1996 a 2013. En este estudio se intentó caracterizar los comportamientos tectónicos y estructurales, así como observar efectos de deformación. El 43.7% de las principales direcciones de polarización rápida (MPD) correlacionan con los sistemas de fallas locales. Dentro de CDMX, el 55% sigue tendencias regionales, mientras que mediciones fuera de CDMX solo el 42.8%. El valor general de MPD fue de N 56.9° E para todo el VM, siguiendo aproximadamente la dirección principal de esfuerzo regional de NE-SW. Las características tectónicas y estructurales observadas dentro de la CDMX son diferentes a las del exterior, confirmándose mediante pruebas estadísticas, donde se pueden considerar al menos diez diferentes regiones estructurales anisotrópicas en la VM; aunque algunos de ellos siguen el principal campo de esfuerzos regional, mientras que otros parecen estar influenciados por estructuras geológicas locales. Además, algunas de estas regiones presentan diferencias anisotrópicas en profundidad, entre los 10 y 15 km. Al interior de la CDMX, también se observan diferencias estructurales, las polarizaciones rápidas siguen NNE-SSW y NE-SW en la zona centro-noroeste, pero NNW-SSE y NE-SE en la zona noreste. Estas zonas también son diferentes hacia el sur. Estratos anisótropos similares parecen cubrir en general el VM con altas densidades de fractura que van desde los 8.0 y los 15.35%, las cuales se observan especialmente en el occidente, oriente y centro-norte de la CDMX, evidenciando debilidad estructural que pueden ser consideradas como zonas importantes de deformación estructural. Estas altas concentraciones de anisotropía parecen comenzar desde al menos 16 kilómetros de profundidad y llegan a partes muy someras dentro y fuera de la CDMX. En algunas áreas del VM se recupera una anisotropía inducida por estrés el cual parece variar temporalmente; mostrando ciertos efectos persistentes de estrés-deformación sin identificar claramente un mecanismo o fenómeno como el principal origen del estrés (p.ej., la actividad del volcán Popocatepelt). Sin embargo, estos resultados permiten considerar que los efectos de esfuerzo-deformación podrían estar transmitiéndose y difundiéndose para diferentes volúmenes de roca y a mayores distancias.