CARACTERIZACIÓN DE LA FALLA ZINAPÉCUARO (SECTOR OCCIDENTAL DEL SISTEMA DE FALLAS MORELIA-ACAMBAY) CON ÉNFASIS EN EL PELIGRO SÍSMICO.
La falla Zinapécuaro es una falla de características comunes dentro del sector occidental del Sistema de Fallas Morelia–Acambay; si bien no es una de las estructuras más grandes del sistema, si posee una longitud considerable (20 Km); sobre su traza de falla se observan marcadores geomorfológicos que sugieren su actividad reciente. Adicionalmente, la falla cuenta con registros de sismicidad histórica e instrumental moderna y sus segmentos son vías de emisiones hidrotermales de actividad económica importante. Sin embargo, el potencial sismogenético de esta falla no ha sido calculado con detalle, por lo que es necesario evaluar el grado de actividad sísmica de la falla Zinapécuaro, incorporando metodologías geomorfológicas, paleosismológicas y geofísicas. Esto contribuirá a mejorar el entendimiento acerca del comportamiento neotectónico de la región, aumentará el conocimiento sobre los peligros sísmicos que puede generar la actividad de las fallas en esta región y apoyará planes de aprovechamiento de recursos geotérmicos locales.
La falla Zinapécuaro posee una orientación este-noreste – oeste-suroeste (060-090°), con geometría en échelon y un escarpe superficial bien definido con desnivel máximo de 115 metros. Esta falla es la principal de un conjunto de 118 segmentos que abarcan un área de 20 km de longitud y 3 a 6 km de ancho, poseen un comportamiento normal ligeramente sinestral con el bloque de techo cayendo al noroeste. Adicionalmente, se asocian 30 trazas de fallas con orientaciones: 300-360° y 010-020°, las cuales son oblicuas a la estructura principal. La falla Zinapécuaro desplaza 100 m a los flujos piroclásticos del complejo volcánico de los Azufres y los domos de Agua Fría (con edades de 1.39-1.6 Ma) y también desplaza los sedimentos lacustres de Cuitzeo por 3-4 m. Considerando sus características morfológicas se estima que esta falla tiene una tasa de desplazamiento de 0.28 mm/año, con un intervalo de recurrencia de 2800 años y que podría producir sismos con magnitudes potenciales hasta Mw 6.5-6.7 (Gómez-Vasconcelos et al., 2021).
Históricamente hablando, la zona de falla de Zinapécuaro ha sido escenario de los sismos de Araró, el 15 de mayo de 1845, y la crisis sísmica de la región de Ucareo–Zinapécuaro–Acámbaro en octubre de 1872 y noviembre de 1874, los cuales se han relacionado con la actividad de las fallas normales E-O que cortan depósitos volcánicos de 150 mil años de edad. Adicionalmente, esta zona de falla condiciona las emanaciones de fluidos hidrotermales que son observadas en los alrededores de Araró y que son fuente de actividades económicas locales para su aprovechamiento como balnearios y actividades recreativas.