MODULACIÓN DE ONDAS DE CALOR Y FRÍO MARINAS POR EL JET DE BAJOS NIVELES DEL CARIBE
Las ondas de calor y frío marinas son eventos extremos de la temperatura superficial del mar (SST) con impactos climáticos, ecológicos y socioeconómicos importantes. En el Caribe, se ha diagnosticado un aumento en la duración y frecuencia de las olas de calor marinas; en el 2023 se registró la ola de calor más intensa y prolongada con impactos evidentes en el arrecife coralino. Por su parte, las olas de frío han disminuido; sin embargo, estos eventos también coinciden con el blanqueamiento de corales, con el potencial de afectar el ecosistema arrecifal. A pesar de que ya se han diagnosticado estos eventos extremos en el Mar Caribe, se desconocen sus principales forzamientos. Este estudio investiga la modulación de la intensidad, duración y frecuencia de estos eventos extremos por el Jet de Bajos Niveles del Caribe (CLLJ), el sistema de viento dominante, y modos climáticos relevantes; en particular, la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y El Niño Oscilación del Sur (ENSO). Se emplean datos diarios de 1982 a 2024 de ondas térmicas (frecuencia, duración e intensidad) generadas a partir de datos de SST de alta resolución espacial (1/20°) del Servicio de Monitoreo del Medio Marino de Copernicus, mientras que la intensidad del CLLJ se obtiene de la componente zonal del viento a 925 hPa del reanálisis ERA5 (0.5° de resolución horizontal).
Los resultados muestran que la intensificación del CLLJ puede provocar el debilitamiento de las MHWs 1 o 2 días después en toda la cuenca del Mar Caribe, mientras que favorece la intensificación de las MCSs 2 o 3 días después, particularmente cerca de las costas de Colombia y Venezuela, donde prevalecen los sistemas de surgencia Guajira y Margarita, respectivamente. Se identifica también una influencia significativa de los modos climáticos en los eventos extremos del Caribe, con patrones opuestos según el tipo de onda térmica. La NAO negativa y El Niño favorecen principalmente las MHWs, mientras que la NAO positiva y La Niña tienden a potenciar las MCSs, aunque con ciertas variaciones espaciales. En conjunto los resultados indican que los forzamientos atmosféricos son moduladores clave de la intensidad, duración y frecuencia de los eventos extremos en el Mar Caribe.